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Cupra Formentor VZ5: diseñado para disfrutar

Cupra Formentor VZ5: diseñado para disfrutar

El Cupra Formentor VZ5 viene a ser la guinda de la tarta del primer modelo exclusivo de la marca deportiva, se puede considerar la versión española de la gama RS de Audi. Se ha bautizado con el nombre de VZ5 porque ‘VZ’ es el anagrama de veloz (ya empleado en la versión de 310 CV) y el «5» deriva del número de cilindros de su motor.

Este propulsor pentacilíndrico sobrealimentado hereda el famoso motor del Audi Quattro. De hecho, la transmisión a las cuatro ruedas con la última tecnología del Grupo VAG, incluye el cambio DSG de 7 marchas y el sistema 4Drive dotado de Torque Splitter, con reparto electrónico.

El Cupra Formentor VZ5 desarrolla de esta manera 390 CV de potencia, se lanza a 100 km/h en solo 4,2 segundos y alcanza una velocidad máxima de 250 km/h.

Hay que reconocer que el Formentor es bonito, porque es un cruce entre SUV y coupé con líneas musculosas. Pero esta versión VZ5 es especialmente atractiva por su planta: la carrocería está 10 centímetros más cerca del suelo (a sólo 15,8 de altura) y se apoya en cuatro impresionantes ruedas con llantas de 20″ y anchos neumáticos Goodyear de 255/35. Sólo pesa 1.683 kg que, aunque son bastantes, parecen ridículos frente a otros SUV eléctricos o híbridos con sus baterías.

Está diseñado para el disfrute de conducir, así que podemos prescindir de hablar de la habitabilidad (que la tiene), del infoentretenimiento (que también) o de las ayudas a la conducción (semiautónoma), que son de las más modernas.

En el VZ5 uno se monta con otra óptica: buscando los elementos deportivos, la posición de conducción y los ‘gadgets’ que nos ofrece la sofisticada ingeniería.

En el sobrio habitáculo hay dos cosas que destacan: los asientos y el volante. Los primeros son «bacquets» de dos piezas (opcionales en la compra) bastante confortables y que sujetan muy bien. El segundo -lástima que no sea completamente redondo- incluye muchos botones (quizá demasiados para volantear a gusto) con dos más grandes: el de arranque y de los modos de conducción.

Hay nada menos que cinco (ComfortSportCUPRAIndividual y Offroad) a los que se suma un sexto: el modo «Drift». Hasta el 100 % del par motor en el eje trasero se envía a la rueda que toma la trayectoria exterior de la curva, para que derrape. Pero nos recomendaron -y con razón- no usarlo en carretera abierta (mejor en circuito cerrado).

Modos de conducción

Estoy seguro que el Formentor VZ5 va de maravilla en Comfort, pero mejor comenzar ya en Sport. El escape cuádruple no suena demasiado y el cambio automático actúa con rapidez. No había comentado que el volante tiene sus levas, que giran con él. Sólo con tocarlas el sistema pasa a «manual».

El VZ5 estrena una programación que permite estirar las revoluciones hasta el corte de inyección y ya no hay riesgo de que cambie automáticamente a la marcha superior y nos deje «colgados» entre curva y curva. Esto es algo que los aficionados siempre demandamos.

El VZ5 va bien por autopista, es poco rumoroso, firme de reacciones y se siente la potencia… Pero nada mejor que una carretera secundaria con curvas para sacarle su verdadero carácter. Un toque de pulgar al botón y pasamos a modo Cupra. El sonido del escape se vuelve más grave, la dirección más directa, el motor sube de revoluciones más rápido y el cambio… bueno, ¡del cambio automático nos olvidamos!

La suspensión electrónica (que cuenta con 15 niveles de ajuste) se pone en guardia, así como el sistema Torque Splitter de la transmisión. Este utiliza dos embragues independientes con control electrohidráulico. Su misión es distribuir la potencia del motor, no solo entre los ejes delantero y trasero, sino también entre las ruedas del eje posterior, individualmente.

Las curvas se van sucediendo en segunda, tercera, cuarta… de nuevo segunda para una «paella»… y el Formentor se revela muy ágil. Vira plano, no pierde tracción en aceleración y parece más corto de lo que és.

Un ‘avión’

También ayudan sus grandes ruedas y los frenos que van dentro: delante dispone de discos ventilados de 375 mm con pinzas de seis pistones que detienen toda la masa en movimiento con contundencia. Y basta un leve toque a las levas para cambiar instantáneamente de marcha -incluso ya en medio de la curva- para salir como un cohete.

El compacto motor TFSI de cinco cilindros turbo empuja con fuerza desde 2.500 rpm (par de 480 Nm entre 2.250 y 5.700) y ofrece su máxima caballería -390 CV- entre 5.700 y 7.000 rpm, cuando entra el corte de inyección. Pero, con rodar en zona de par, el VZ5 ya es un «avión» por carretera virada.

Gracias a su excelente bastidor y a la tracción electrónica, no es cansado de conducir rápido, ni cabecea ni se inclina. Se parece más a un deportivo de pura cepa que a un SUV familiar.

Es cierto que su gama de colores en acabado mate le da ese aire ‘canalla’ que lo diferencia de los demás SUV. Pero tampoco llama demasiado la atención, porque carece de spoilers, aletines y otros aditamentos aerodinámicos u ornamentales tan en boga. El Formentor VZ5 es bastante discreto y hasta fácilmente vendible a la familia: «vale, me rindo, me compro un SUV como vosotros queréis…»

Por cierto, cuesta 65.340 euros.

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Etiquetas:
Audi Audi Quattro Cupra Deportivo SUV
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