Actualidad y videopruebas niw.es

Cómo evitar averías por conducir despacio

Cómo evitar averías por conducir despacio

Los nuevos límites de velocidad en vías urbanas que acaban de entrar en vigor tienen numerosas ventajas. Las más importantes son la reducción de los accidentes relacionados con el exceso de velocidad, el descenso de la siniestralidad en el colectivo de usuarios vulnerables (peatones, ciclistas y motoristas), la disminución del ruido en las ciudades (el tráfico es el causante del 80% de la contaminación acústica) y el incentivo de nuevas formas de movilidad más saludables y respetuosas con el medio ambiente como la bicicleta, el patinete o el ciclomotor (reducir la velocidad hará que los usuarios vulnerables se sientan más seguros).

Nuevos límites de velocidad en ciudad

Pero los nuevos límites de velocidad urbanos también tienen algunas desventajas para los conductores de automóviles, al margen de incrementar el tiempo de duración de los desplazamientos. Uno de los mayores inconvenientes de conducir a poca velocidad es el aumento de las averías mecánicas, principalmente del embrague (en los automóviles con cambio manual) y del filtro de partículas, una de las averías más temidas, sobre todo en los coches diésel.

Desgaste del disco del embrague

Menos velocidad conlleva conducir con marchas más cortas (2ª o 3ª) durante más tiempo y realizar continuos cambios de marcha, lo que se traduce en un uso excesivo del embrague y un mayor desgaste de los discos de embrague. Aunque no son piezas demasiado caras, sí lo es su reparación o sustitución, un trabajo que puede suponer un gasto de hasta 2.000 euros (entre recambios y mano de obra) en función de la marca y modelo del vehículo, según la red de talleres Euromaster.

Hay varios trucos y consejos para evitar el desgaste prematuro del embrague. Lo más importante es no abusar del pedal izquierdo. Ante un semáforo en rojo, un stop o una detención provocada por un atasco, es recomendable seleccionar el punto muerto y pisar el freno. Hay que evitar la mala costumbre de engranar la primera velocidad y mantener pisado el pedal del embrague, durante segundos o minutos, a la espera de reiniciar la marcha. El embrague conviene utilizarlo lo justo y necesario, así que recuerda: en las detenciones, mejor desengranar marchas, poner punto muerto y soltar el pedal del embrague.

Otra mala costumbre de algunos conductores es conducir con el pie descansando sobre el pedal del embrague porque piensan que así están preparados para cambiar de marcha en cualquier momento. Aunque los nuevos límites de velocidad (20 km/h en vías de una sola plataforma para calzada y acera, y 30 km/h en vías de un solo carril por sentido de circulación) nos obliguen a cambiar de marcha constantemente y, a veces, de forma repentina, hay que evitar dejar apoyado el pie en el pedal del embrague. Para evitarlo, deja el pie izquierdo en el reposapiés, que por algo se llama así.

Otro mal hábito es ‘quemar’ el embrague en pendientes pronunciadas. En el supuesto de que tu coche carezca de un asistente de arranque en pendiente, evita mantener el embrague mucho tiempo a medio recorrido, con la correspondiente fricción que puede acortar su vida útil. Engrana la primera velocidad y, al soltar el pedal del freno, levanta suavemente el pie del embrague al tiempo que aceleras. Si tienes miedo de que el automóvil se vaya hacia atrás, practica en alguna calle sin tráfico. Además, siempre podrás utilizar el freno de mano como ayuda. El objetivo es que el embrague no se ‘queme’.

Avería del filtro de partículas

Pero el embrague no es lo único que puede averiarse debido a los nuevos límites de velocidad en vías urbanas. La conducción a poca velocidad por los entornos urbanos provocará una menor revolución del motor, evitando que el filtro de partículas, ubicado en el tubo de escape, alcance la temperatura adecuada para su regeneración. Una mala regeneración hace que el filtro de partículas sufra y se obstruya con el tiempo.

Para evitar una avería que te puede costar, como mínimo, 600 euros hay que eliminar el hollín y las impurezas procedentes del humo de la combustión que genera el propio motor. Se pueden realizar labores de mantenimiento como la descarbonización del filtro, pero lo más fácil y sencillo es salir a la carretera de vez en cuando para usar marchas más largas y revolucionar el motor de forma correcta.

Los motores de los coches no están hechos para trayectos cortos, como los que se hacen en ciudad, ni para ir todo el rato a 30 km/h, menos aún los motores diésel. Así que de vez en cuando hay que darles ‘caña’ (sin pasarse y respetando los límites de velocidad) para facilitar la combustión de las partículas durante la regeneración. Circular por autovía al menos 30 minutos cada 1.000 km, a unas 2.500 rpm, asegura una correcta regeneración del filtro de partículas.
Las marchas cortas consumen y contaminan más

Otro inconveniente de conducir a poca velocidad es que las marchas cortas contaminan más que las largas a bajas revoluciones. Por ejemplo, se calcula que el consumo de un coche de cilindrada pequeña puede aumentar un 10% circulando en tercera en lugar de ir en cuarta. La buena noticia es que a 30 km/h desciende el riesgo de accidente, se reduce el número de partes al seguro y se visita menos el taller de chapa y pintura.

Compartir noticia

Etiquetas:
limites de velocidad
Jeep Gladiator: conquistador y sofisticado americano Anterior
Siguiente El Subaru Outback refuerza sus icónicas aptitudes
Ver coches por marca:
Abarth
Alfa Romeo
Aston Martin
Audi
Bentley
BMW
Cadillac
Citroen
Cupra
Dacia
DFSK
Drexel
DS
Ferrari
Fiat
Ford
Honda
Hyundai
Infiniti
Jaguar
Jeep
Kia
Land Rover
Lexus
Mahindra
Maserati
Mazda
Mercedes-Benz
MINI
Mitsubishi
Nissan
Opel
Peugeot
Porsche
Renault
Seat
Skoda
Smart
SsangYong
Subaru
Suzuki
Tesla
Toyota
Volkswagen
Volvo
Noticias relacionadas
Recibir noticias